Soy Caterina Milia, artista visual nacida en la isla de Cerdeña. Crecí rodeada por el mar, y esa relación íntima con el Mediterráneo —sus colores, su energía, su silencio inmenso— es la raíz profunda de mi obra.
Desde hace más de veinte años vivo en Fuerteventura, una isla que me ha ofrecido otro paisaje, otra luz y una nueva manera de mirar. Entre mis viajes recurrentes a Grecia y mi vida cerca del océano Atlántico encuentro una fuente inagotable de inspiración: horizontes amplios, viento, calma, movimiento y sensaciones que nunca son lineales.
Mi arte es un diálogo entre naturaleza y emoción. Pinto lo que no se nombra: atmósferas internas, memorias, gestos, intuiciones. Trabajo la abstracción porque en ella encuentro libertad. Exploro desde la presencia, dejo espacio para el accidente consciente, renuncio al control y permito que la obra respire.
Cada pieza es una interpretación personal del paisaje y de mi propia historia, pero también un espacio abierto: un lugar donde el espectador puede recrear la suya.